martes, 26 de julio de 2011

IV

El primer indicio de que algo diferente me aguardaba el futuro, aunque yo no lo sabia,  fue un fortuito comentario de mi madre, bajo la influencia de los fármacos que se tomaba a puñados, a causa de la gran depresión que le provocó la desaparición de nuestras vidas de mi progenitor. No, no le pasó nada del otro mundo y tampoco hizo nada que otros no han hecho o harán. Solo se volvió loco por una rubia potente, amiga de su hermana, que aún tenia las tetas mirando hacia arriba, y que le embrujó con sus encantos, originando que su hijo y la mujer que más amó y con la que pasaría el resto de su vida llegaran a ser solo dos enormes lapsus en su mente.

-El muy cabrón, nos dejó por esa puta, no se da cuenta de quien es, que se tiró a más de la mitad de los hombres de la ciudad. ¿Estarán contentas ahora tu abuela y tu tía? Ellas nunca me han querido, nunca he sido lo suficientemente buena para él, -se lamentó mi madre un día.

¿Y yo que sabia? Solo tenia 9 años, lo bastante grandecito para saber lo que significa un divorcio pero demasiado tierno para estar preparado para ello. Tampoco supe, cuando se marchó mi padre, que solo lo vería muy de vez en cuando, exactamente cuando se peleaba con su muñeca, como solía llamar a su nueva conquista, buscando en mí el consuelo a su desgracia.

-Mamá, pero volverá algún día ¿verdad? -la pregunté lleno de esperanzas.
-No, no volverá, - fue la tajante respuesta de mi madre. ¿Y sabes por qué?
Mi expresión le indicó que notoriamente no lo sabia.
-Porque no le importas ni tú ni yo. Si le importaras lo mas mínimo, no te hubiese hecho lo que te hizo. -continuó mi madre.
No sé si ese comentario fue aposta o fue impulso de los fármacos.
-¿Y qué me hizo? -la pregunté contrariado.
-Nada, no te lo voy a decir.

Yo estaba inmunizado ya a las frecuentes salidas de tono de mi madre, sabia que al final me lo diría, solo le gustaba que yo insistiera, lo necesitaba, necesitaba que alguien le hiciera caso, que alguien hablara con ella, que quisiera algo de ella, aunque solo fuera información o desinformación.
-Venga dímelo, -insistí.
-Que no, no tiene importancia.
-Bueno, si no me lo quieres contar se lo preguntaré a papá, cuando le vea, -le dije, acentuando cada palabra.
-¡No! ¡Ni se te ocurra! -chilló inesperadamente. Prométeme que no le mencionaras nunca nada a tu padre de lo que te voy a contar.
-Te lo prometo mamá, -la tranquilicé.

5 comentarios:

Eva BSanz dijo...

Tremendas palabras intensas. En muchos hogares esto se convierte en un hecho, lo describes muy bien, quisiera pensar que no has pasado por nada de esto. Felicitaciones.

Mi beso y abrazo

Katmarce dijo...

Hola Gordinflas: Este diario se vuelve cada vez más revelador... Es muy duro para una mujer la traición de su pareja y tener que lidiar con la separación, pero más difícil se hace cuando hay un hijo de por medio... Supongo que más adelante nos mostrarás más de lo que estos momentos significaron en tu vida (ficticia o real)

Saludos,
Katmarce--
submarinopimienta.blogspot.com

Hattori Hanzo (el sartenista) dijo...

Yo pasé por eso de la separación de padres, es duro. Pero quien dijo que la vida sería un jardín de rosas.

Saludos Gordinflas, un gusto regresar.

Hattori
Sartencaliente.blogspot.com

Gordinflas dijo...

Gracias queridos lectores, sé que parezco un gran, literalmente hablando, quejica, pero al final de este relato, igual concordaremos que mi vida ha sido incluso peor que un largo paseo a través de un gran campo de ortigas. Saludos y gracias por vuestras sinceras palabras.

Cristelicious dijo...

Me gusta mucho como escribes, es amena la lectura y ademas entretiene. Felicidades por la entrada. Besos.